
El mundo digital nos invita a reflexionar acerca de los nuevos retos en cuanto a la profesión periodística y es que la red cibernética propicia nuevos espacios comunicativos que falta todavía domesticar y, por último, ordenar. Para eso, se necesita creatividad, pues bien, todos sabemos que los lectores de prensa en papel son cada vez más escasos y, en estas condiciones, difícil es pensar que los diarios digitales –contando con la incomodidad de la lectura por pantalla – aseguren una mayor seguridad en cuanto al número de lectores. Para qué decir que los pocos incentivos gubernamentales hacia la promoción de la lectura no ayudan mucho a la tarea que les toca a los periodistas; es decir lograr algún grado de comunicación con el público. Porque bien lindo y simpático es recibir una caja de libros para, una vez que tengo todas las ganas de leer, encontrarme con el hecho que es menos caro comprar un juguete que un libro, obviamente me duele el bolsillo en ese preciso momento. Además, ya que tomamos el aspecto económico en cuenta, no me cuesta mucho entender que una persona que debe sobrevivir con una familia con a penas 200 mil pesos por mes, toma poco tiempo para pensar entre comprar un libro (o un diario) y merienda.
Cuando se mira al periodismo escrito, sea tradicional o digital, el público se encuentra, la mayoría de la veces, frente a un mundo poco atractivo, repetitivo, que carece totalmente de originalidad, de objetividad y que más que informar, desinforma. Dada la mega cantidad de información que llega a poder difundir y almacenar el espacio virtual y a la gran diversidad de esa, el usuario del Internet retoma la costumbre – que los periodistas mismos ayudaron a difundir- de leer, o mejor dicho ojear, los puros titulares. Además, hace falta gente que se preocupe de ordenar y jerarquizar el conocimiento. Aquí entran los periodistas. Justo a tiempo para salvar la profesión del excedente anual de estudiantes egresados de la carrera, un nuevo espacio laboral se abre ante nuestros ojos estupefactos. No es menor, pues nos proponen montes y maravillas. Es cierto, todos los campos laborales son validos y en ese sentido, el Internet nos abre un mundo de posibilidades por nada despreciable, además de ofrecernos la suerte única de poder comunicar rompiendo las barreras espaciales y así aprovechar, también, de la mundialización. Lo que pasa es que hoy, Google se encarga de buscar la información para nosotros y, como lo sabemos, lo hace a su pinta y color. Por lo mismo, es importante llegar a cierto ordenamiento o como dice Darcy Vergara a una "arquitectura de la información". En resumidas palabras, faltan documentalistas de la Web, especialistas de la información. Los periodistas son especialistas en comunicación, lo mismo al parecer para la señorita Vergara.
Aún así, me pregunto, ¿será para ser documentalista del Internet que estudio 5 años? Estoy de acuerdo, se necesitan y se necesitarán "bibliotecarios" virtuales. Sin embargo y para ser muy sincera, no es esa mi idea del periodismo y por lo tanto, espero no terminar trabajando para alguna empresa de arquitectura. Para eso, cambio de carrera. Igualmente, cuando me presentan el argumento monetario como uno de los atractivos principales, me sorprende francamente. O sea, ningún estudiante de periodismo en Chile, poco importa su idea de la labor periodística, ignora que son pocos los elegidos y que lo que lo espera nos es una vida de lujo y fiestas. Creo sinceramente que para la mayoría de los que decidimos estudiar esta carrera fueron de menor relevancia las pocas perspectivas financieras que nos ofrece la profesión. Y debo confesarlo, si quiero comunicar, no lo quiero hacer construyendo edificios virtuales, allí está el punto.
El periodismo, precisamente la prensa escrita, hoy en día alcanza tan poca popularidad que incluso en nuestras filas cuesta que abramos el diario o la pagina para leer el diario. Tan flagrante es que nuestros profesores pasan por la "prueba de actualidad" para asegurarse un mínimo de esfuerzo. Soy estudiante de periodismo y me duele confesarlo, porque soy curiosa y me gusta informarme, pero debo decirlo: me aburren profundamente los periódicos tradicionales, de papel o digitales. Pues, como bien se dijo en la ceremonia de inauguración del segundo semestre de nuestra carrera, da lo mismo el uno o el otro, pues, las empresas periodísticas digitales prácticamente copian y pegan su versión impresa a la pantalla. Entonces, sí, existe un real problema de originalidad. Y claro, hay que ser creativo, aún así no sé si la mejor forma de ponerla en práctica será haciendo el edificio más bonito, en vez de incentivar la lectura. Porque debemos aceptar la idea que somos pocos atractivos y como todos se copian, existe en la práctica no solamente un monopolio económico de la información sino que también un limitante mayor: las reglas de escritura periodística. En otras palabras, la reflexión pasa por preguntarse si el lector está cansado de informarse o si ya no le encuentra ni un brillo a la forma de redactar las noticias. Para qué voy a leer el articulo entero cuando el título de ese me repite exactamente lo que escuché en la radio y en la tele.
Por eso, creo que los periodistas deben ser más creativos y originales a la hora de presentar las noticias porque hacer y repetir lo que ya hacen los medios masivos radiales y televisivos, no nos ayudará a invertir la situación. Adaptarse a los nuevos campos que nos ofrece la red es una necesidad, aún así, sería bueno adaptarse igualmente a nuestra época. Limitarse a reproducir los modelos imperantes de escritura periodística o contraponer el mundo digital y el mundo impreso como dos entes diferentes del periodismo, sirven de poco a la hora de reencantar el público y darle las ganas de leer. Ya es hora de pensar el nuevo reto periodístico no sólo para el Internet sino que, incluso, para los diarios impresos. Al ejemplo de The Clinic o de Huella Digital. Y pasa por asumir la primicia que no somos objetivos y nunca lo seremos; sin embargo podemos tender a serlo, teniendo en cuenta que nuestro propósito es desarrollar el espíritu crítico y analítico de la sociedad. Y bueno, al parecer y aunque me dé cuenta, en el camino, que esa no era la vía, todavía tendré la posibilidad de reconvertirme en una arquitecta digital.
Cuando se mira al periodismo escrito, sea tradicional o digital, el público se encuentra, la mayoría de la veces, frente a un mundo poco atractivo, repetitivo, que carece totalmente de originalidad, de objetividad y que más que informar, desinforma. Dada la mega cantidad de información que llega a poder difundir y almacenar el espacio virtual y a la gran diversidad de esa, el usuario del Internet retoma la costumbre – que los periodistas mismos ayudaron a difundir- de leer, o mejor dicho ojear, los puros titulares. Además, hace falta gente que se preocupe de ordenar y jerarquizar el conocimiento. Aquí entran los periodistas. Justo a tiempo para salvar la profesión del excedente anual de estudiantes egresados de la carrera, un nuevo espacio laboral se abre ante nuestros ojos estupefactos. No es menor, pues nos proponen montes y maravillas. Es cierto, todos los campos laborales son validos y en ese sentido, el Internet nos abre un mundo de posibilidades por nada despreciable, además de ofrecernos la suerte única de poder comunicar rompiendo las barreras espaciales y así aprovechar, también, de la mundialización. Lo que pasa es que hoy, Google se encarga de buscar la información para nosotros y, como lo sabemos, lo hace a su pinta y color. Por lo mismo, es importante llegar a cierto ordenamiento o como dice Darcy Vergara a una "arquitectura de la información". En resumidas palabras, faltan documentalistas de la Web, especialistas de la información. Los periodistas son especialistas en comunicación, lo mismo al parecer para la señorita Vergara.
Aún así, me pregunto, ¿será para ser documentalista del Internet que estudio 5 años? Estoy de acuerdo, se necesitan y se necesitarán "bibliotecarios" virtuales. Sin embargo y para ser muy sincera, no es esa mi idea del periodismo y por lo tanto, espero no terminar trabajando para alguna empresa de arquitectura. Para eso, cambio de carrera. Igualmente, cuando me presentan el argumento monetario como uno de los atractivos principales, me sorprende francamente. O sea, ningún estudiante de periodismo en Chile, poco importa su idea de la labor periodística, ignora que son pocos los elegidos y que lo que lo espera nos es una vida de lujo y fiestas. Creo sinceramente que para la mayoría de los que decidimos estudiar esta carrera fueron de menor relevancia las pocas perspectivas financieras que nos ofrece la profesión. Y debo confesarlo, si quiero comunicar, no lo quiero hacer construyendo edificios virtuales, allí está el punto.
El periodismo, precisamente la prensa escrita, hoy en día alcanza tan poca popularidad que incluso en nuestras filas cuesta que abramos el diario o la pagina para leer el diario. Tan flagrante es que nuestros profesores pasan por la "prueba de actualidad" para asegurarse un mínimo de esfuerzo. Soy estudiante de periodismo y me duele confesarlo, porque soy curiosa y me gusta informarme, pero debo decirlo: me aburren profundamente los periódicos tradicionales, de papel o digitales. Pues, como bien se dijo en la ceremonia de inauguración del segundo semestre de nuestra carrera, da lo mismo el uno o el otro, pues, las empresas periodísticas digitales prácticamente copian y pegan su versión impresa a la pantalla. Entonces, sí, existe un real problema de originalidad. Y claro, hay que ser creativo, aún así no sé si la mejor forma de ponerla en práctica será haciendo el edificio más bonito, en vez de incentivar la lectura. Porque debemos aceptar la idea que somos pocos atractivos y como todos se copian, existe en la práctica no solamente un monopolio económico de la información sino que también un limitante mayor: las reglas de escritura periodística. En otras palabras, la reflexión pasa por preguntarse si el lector está cansado de informarse o si ya no le encuentra ni un brillo a la forma de redactar las noticias. Para qué voy a leer el articulo entero cuando el título de ese me repite exactamente lo que escuché en la radio y en la tele.
Por eso, creo que los periodistas deben ser más creativos y originales a la hora de presentar las noticias porque hacer y repetir lo que ya hacen los medios masivos radiales y televisivos, no nos ayudará a invertir la situación. Adaptarse a los nuevos campos que nos ofrece la red es una necesidad, aún así, sería bueno adaptarse igualmente a nuestra época. Limitarse a reproducir los modelos imperantes de escritura periodística o contraponer el mundo digital y el mundo impreso como dos entes diferentes del periodismo, sirven de poco a la hora de reencantar el público y darle las ganas de leer. Ya es hora de pensar el nuevo reto periodístico no sólo para el Internet sino que, incluso, para los diarios impresos. Al ejemplo de The Clinic o de Huella Digital. Y pasa por asumir la primicia que no somos objetivos y nunca lo seremos; sin embargo podemos tender a serlo, teniendo en cuenta que nuestro propósito es desarrollar el espíritu crítico y analítico de la sociedad. Y bueno, al parecer y aunque me dé cuenta, en el camino, que esa no era la vía, todavía tendré la posibilidad de reconvertirme en una arquitecta digital.
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